Lazos de Familia

Mi madre ha llamado hace unas horas. Por el tono de su voz es fácil imaginar que necesita conversar de algo conmigo o con alguien. Me pregunta amablemente si tengo algo de tiempo libre. Yo amablemente le contesto que si; aunque de hecho, da la impresión de que no tengo ese tiempo, pues he estado tratando de instalar un lector de libros electronicos por mas de una hora sin mucho exito.  Mi madre me dice que está un poco preocupada por un hecho que ocurrio hace unos dias. Que mi hermano, en un arranque impulsivo ha golpeado a Santiago, el segundo de sus hijos. No le pregunto más detalles del golpe, porque no me parecen importantes en ese momento y porque siento que podría parecer morboso hurgar esos detalles en ese preciso instante.  Yo no tengo ninguna duda de que mi hermano ama a su hijo por sobre todas las cosas y tampoco me preocupa  que esto le pueda provocar algun tipo de trauma en el futuro, Santiago es muy pequeño aun para poder recordarlo y ademas mi hermano no es ningun padre agresivo que llega todas las noches a la casa y descarga su furia contra sus hijos, ni tampoco  un padre alcohólico que pierde el control cada noche en las botellas.

Mi madre me comenta que Jessica la esposa de mi hermano está preocupada por el tema, porque esta no es la primera vez que Carlos ha reaccionado así. Le pido a mi madre que me siga contando y tengo que salir de la sala de internet porque el compañero de sala ha decidido poner música en su computadora lo que me parece de muy mal gusto; cuando le veo el rostro y veo un rostro acerado de un cholo peruano, no puedo dejar de preguntarme mientras voy saliendo si el mal gusto de poner música en ese salón es solamente propio de los cholos peruanos. O es más bien la imagen que yo me he formado o que han formado las malas costumbres que aun hay en mi país. En Republica Dominicana que es el lugar donde vivo temporalmente; para mucha gente, es más bien de buen gusto poner la música a alto volumen, sea en el taxi o en una calle o en una vecindad.

Mi madre con la paciencia que nos tiene o con la paciencia que ha aprendido a tenernos después de tantos años de convivir con nosotros,  ha notado que la señal del celular se nota ligeramente distorsionada, pero obviamente no puede imaginar que es porque me estoy alejando del router inalámbrico en mi afán de alejarme del cholo bullanguero. De cualquier forma, estoy tratando de tener un poco de privacidad para una conversación personal.

Mi madre entonces me comenta las ideas que tiene sobre el tema de Carlos, ella cree que no sería mala idea que Carlos tomase algún tipo de terapia. Hace un tiempo, y es sólo una impresión mía, mi madre tenía la idea de que el hecho de ser madre sola podría haber afectado los caracteres de nosotros, sus hijos; yo he conversado con ella de que si bien eso es una posibilidad, eso podría explicar solamente una pequeña parte de nuestra forma de reaccionar ante el mundo, y que si hubo algún impacto es casi imposible saber su alcance real, porque siempre creí y ahora creo con más convicción de que si bien el medio ambiente nos afecta, también es cierto que los seres humanos somos mucho más flexibles de lo que se podría pensar. Adicionalmente, el segundo tema que le preocupa es que mi hermano practique cacería, porque es un deporte riesgoso, porque un seguro normalmente no cubre este tipo de eventualidades (ando buscando confirmar esto) y como una forma de limitar ese deporte riesgoso, me sugiere que no le preste la camioneta 4×4 que tenemos estacionada en su casa.

Me gusta la sencillez práctica como mi madre ve las cosas. Con respecto al primer tema, le comento que la idea de una terapia me parece buena; pero que, creo también que la función de un terapista más que ser la de un profesor que te cuenta la clase para que tú tomes notas, la aprendas y luego la recites en un examen no funciona en estas cosas. Sino que es más bien encontrar un espacio donde él se pueda expresar libremente, y donde la persona  que tenga enfrente no trate de convencerlo de que hay una “razón fácil de explicar de todo lo que ocurre”, sino más bien que en ese espacio que puedan crear, le permita a Carlos ir descubriendo sus propias respuestas.  Con respecto al segundo tema, le comento que a pesar de que limitar la camioneta podría ser una solución, creo más bien que es algo que tengo que conversar con él primero, porque también creo que las personas son fundamentalmente libres y de que el hecho que no hayan podido ser nadadores en su infancia porque nunca tuvieron acceso a una piscina,  no tiene nada que ver con que puedan practicar natación con pasión en algún momento de su vida. Que la pasión en hacer algo que nos satisface y que nos conmueve, nos hace no solamente buenos en eso, sino fundamentalmente felices.  Puedo percibir después de unos minutos de conversación que mi madre está de acuerdo conmigo en el primer punto, pero tiene la sensación de que no es tan sencillo conseguir una persona de estas características, y también puedo percibir con certeza que en el segundo punto no lo está. Mi madre me comenta que prefiere no discutir en estos puntos, que siente que es mejor no discutir sobre esto, que es mejor simplemente dejarme decir. Que siente que le da mejores resultados y que le permite llevar la fiesta en paz.

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